Florida Universitària ha reunido a personas expertas en innovación, empresa y formación para debatir en torno al tema de la educación en innovación como aspecto a tener en cuenta por la pequeña y mediana empresa.

Esta reflexión se ha producido en el marco de las Mesas de Debate que organiza la revista ECONOMIA 3 bajo la dirección del periodista Salvador Martínez. En esta ocasión han participado Rafael Lostado de OdPe, Paco Corma de QpT Consultores, Raquel Gálvez de YAdemás, Manuel Juliá de AVALNET, Vicente Woltés como exalumno profesional del MIDPN (Máster en Innovación y Desarrollo de Proyectos de Negocio), Ramón Rautenstrauch, estratega de internet, SEO y gestor de proyectos y Victoria Gómez, directora de Florida Universitària.

Todos han coincidido en la importancia de la innovación y la necesidad de formarse en esta área, sistematizarla y contar con el apoyo de la dirección de las propias empresas.

Para Victoria Gómez, “una empresa innovadora es aquella capaz de adaptarse a los cambios, que observa y trabaja por hacer evolucionar al cliente”. Mencionando al profesor Porter ha definido dos tipos de empresas, “las que innovan y las que desaparecen a través del tiempo”. Según Gómez falta “formación y estilo de liderazgo y aún hay mucha resistencia al cambio”. La directora de Florida Universitària apuesta por incorporar a las empresas “talento joven”.

De esta resistencia al cambio habla también Paco Corma que considera que “una empresa innovadora es aquella que puede generar actividad innovadora” donde el tamaño de la empresa es muy importante y donde es primordial contar con un “dinamizador” de la innovación.

Rafael Lostado ha destacado la importancia de “saber captar todas las ideas que se generan en el interior de la organización y saber gestionarlas”. Lostado considera necesaria la sistematización para que haya innovación en la empresa y apela a “falta de formación en este sentido”, como una barrera para que las empresas apuesten por la innovación.

En la misma línea se manifiesta Vicente Woltés, que considera una barrera para la innovación “el problema cultural”, “el pensat i fet” de Valencia, “que aunque tiene una parte positiva de ser creativos, requiere de un proceso de aprendizaje”. “Lo más complicado es adaptarse con agilidad y rapidez” que es lo que requiere la innovación”, añade.

Por su parte, Raquel Gálvez, dice que hay que fomentar la “escucha activa dentro de la empresa” y favorecer el que haya “iniciativa innovadora”. “Las personas son las que hacen innovación, pero también las que la frenan” afirma. De ahí que haya que generar espacios y tiempo dedicados a innovar, como parte del trabajo diario, “no debe ser una cuestión de voluntariedad”.

Y para poder innovar, “debe creérselo la dirección de una empresa” como indica Manuel Juliá, hay que “implicar a los líderes”. Es importante “contar los éxitos y fracasos de la innovación para educar en ello” añade.

Para Ramón Rautenstrauch destaca que lo más importante es que “la plantilla esté concienciada” y para ello reitera la necesidad de formación, sobre todo “la de los dueños e hijos de los dueños de las empresas”. “La formación debe empezar por los y las directivas”.

Para los expertos, la pasión no es la palabra más escuchada y creen que ésta es la clave para impulsar a los individuos al buen hacer y a entrar en la cultura corporativa de la innovación.

Está comprobado que la innovación produce efectos extraordinarios sobre la actividad económica y resulta crucial para el crecimiento económico a largo plazo de un país, ya que estimula la productividad y la competitividad de las empresas, permitiendo así una disminución de los precios de los bienes y servicios finales ofrecidos por las empresas.

Departamento de prensa de Florida Universitària.

*En próximas ediciones de la revista Economía 3 conoceremos al completo las conclusiones de esta interesante mesa coloquio sobre la repercusión de la innovación en educación: presente y futuro.