La generación de nuevas ideas, productos o servicios es uno de los retos que persiguen las grandes marcas para lograr mayor competitividad en el mercado o conquistar nichos inexplorados. Este objetivo adquiere una nueva dimensión cuando, el producto que se ofrece cumple con las necesidades de la sociedad y se crean nuevas relaciones sociales.  ValenciaLAB y SocialNest  han promovido una jornada centrada en la importancia de la rentabilidad de la innovación social, a través de tres casos de éxito. SheedoPaper, Terrabona y FACSA representan tres ejemplos de cómo se pueden encontrar nuevos enfoques y caminos para hacer frente a los actuales retos sociales.

SheedoPaper, es una startup innovadora de impacto positivo que revoluciona la industria de la papelería. Su producto es un papel de usar y plantar. Su equipo fabrica papel de forma totalmente artesanal, a partir de plantas: menta, pepinos, manzanilla… Es un papel de semillas, una vez utilizado se puede volver a plantar y el resultado vuelve a ser la planta a partir de la cual se vuelve a fabricar papel. Sus responsables explican que como toda historia que comienza “los inicios fueron muy difíciles, pero lo importante es salir a la calle y enseñar lo que estamos haciendo, a partir de ahí las empresas empezaron a buscarnos”. Esta empresa ha comenzado a  expandirse a otros países.

La cooperativa Terrabona está  integrada por personas con capacidades diferentes.  El objetivo del proyecto empresarial es conseguir la integración en el mundo laboral del mayor número de personas con discapacidad psíquica, física o enfermedad mental. Este proyecto mantiene a las personas en el centro de la organización.  Salvador Morató ha explicado que principalmente trabajan en la agricultura. “Ahora nuestro equipo se dedica, sobre todo, a envasar fruta pelada y preparada para comer, principalmente para catering escolares”, ha indicado Morató quien ha agregado que en Terrabona se fomenta la interacción entre las personas, no se clasifica a las personas. “Mezclamos personas con diferentes capacidades para que la interacción sea efectiva. Queremos vender por ofrecer un producto de calidad, no dar pena. Por eso no tenemos ningún sello que nos identifique”, ha aseverado.

Grupo Gimeno, a través de su empresa FACSA, han desarrollado dos acciones importantes: Por una lado, la cátedra de innovación en el ciclo integral del agua en la UJI; y por otro, ha creado un proyecto educativo de carácter interactivo y digital dedicado a los niños. “Aportamos todo lo necesario para concienciar al público más pequeño de la importancia del agua en nuestras vidas”, han indicado.

“Decidimos crear una cátedra para estar más en contacto con la universidad y con los alumnos, que son claramente el público potencial que puede estar interesado de alguna forma con la investigación relacionada con el tratamiento del ciclos del agua”, han asegurado. En definitiva, “queremos promover actividades de investigación, innovación, transferencia de conocimiento, docencia y cultura”.

Facsa apuesta por la experimentación porque cree en la máxima de Confucio: Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí.