Asun Oliver, Chaume Sánchez y Juan Castillo demuestran que tras el fracaso puede haber historias de éxito empresarial

El movimiento Fuckup Nights cree que de los errores también se aprende y promueve el aprendizaje a través de los fracasos empresariales que cometen otros emprendedores. ValenciaLAB, el laboratorio de innovación de Florida Universitària, ha vuelto a ser el escenario de la XV edición de las Fuckup Nights, evento que organiza junto a PlugandPlay, y en el que se instruye en lo qué no deben hacer quienes tienen la intención de emprender.

Asun Oliver, Chaume Sánchez y Juan Castillo han sido los encargados de exponer  sus proyectos empresariales y los errores que en ese camino cometieron. Todo en breves exposiciones de 10 minutos y ayudados por tan sólo de diez diapositivas con imágenes.

El fracaso de la aventura empresarial de Asun Oliver fue asociarse con otras personas sin estar en igualdad de condiciones accionariales. “Los demás tenían más acciones pero yo tenía el conocimiento”, explicó la empresaria, quien añadió que cuando consiguieron poner en marcha el  proyecto que ella había ideado, la despidieron. De ahí aprendió que prefiere emprender ella sola, sin socios, pero en caso de asociarse con alguien o bien tendría la mayoría accionarial crearía la empresa al 50%.

El fracaso de Chaume Sánchez no fue crear una empresa junto con otros socios.  Su empresa, Bandness, una plataforma on line de música competía con MySpace. Según su testimonio, “el problema fue que no supimos  poner el foco en el negocio. Hacíamos de todo, no nos centramos en lo que queríamos conseguir y en la rentabilidad de lo que estábamos lanzando al mercado”. Ante este escenario de incertidumbre, el equipo perdió la confianza. “El resultado fue que tuve una depresión, de la que pude salir con el apoyo de mi mujer”.  De su fracaso aprendió que “es muy importante tener una idea de negocio viable y estar pendiente de la cuenta de resultados”. Una de las grandes conclusiones que extrae de su historia es que resulta “imprescindible poner todas las variables sobre un papel para poner analizar el proyecto en su globalidad, y sobre todo, centrar el proyecto, trabajar en él y no  dispersarse”.

La valentía es la clave para mantener en pie al emprendedor. Esa es sin duda la máxima de Juan Castillo. Tras fracasar siete veces durante su vida profesional, sigue emprendiendo. Y es que confiesa que  “emprende porque no lo puede evitar”. Dice que su primer fracaso fue la elección de su carrera. “Soy arquitecto”.

Juan Castillo es uno de los profesionales convencidos de que hay que enseñar a emprender a través del fracaso. Un ejemplo de ello es su post “Por qué me he arruinado 2 veces, he cerrado 7 negocios… y aun así sigo emprendiendo” https://viviralmaximo.net/por-que-emprender/, una auténtica lección en la que, sobre todas las cosas, pone en valor que en cualquier negocio siempre lo más importante son las personas.